Fallen Furniture: Reciclaje a gran escala

¿Alguna vez, viajando en avión, has mirado por la ventanilla y viendo el motor has pensado que quedaría bien como sillón? Bueno, pues los diseñadores de la empresa de muebles Fallen Forniture lo han hecho y el sillón 737 Cowling es el resultado.
La silla Cowling 737, como todo lo demás construido por Fallen Furniture, solía formar parte de un avión. En su anterior vida, la silla fue la cubierta de un motor de un Boeing 737. Harry y Ben Tucker, hermanos y compañeros de trabajo, compraron la cubierta por 6400 € y una vez modificada la vendieron por 24000 €. Y no es la primera vez que lo hacen, ya que han repetido esta hazaña con puertas de emergencia, ventanas e incluso bombas de racimo. “En definitiva, todo lo que no es reutilizable dentro de la industria de la aviación es básicamente chatarra” afirma Harry Tucker.
Fallen Furniture abrió sus puertas en la primavera del 2012, después de que los hermanos Tucker dejaran su entonces actual trabajo a causa del aburrimiento. Nunca pensaban introducirse en el mundo de los muebles y el diseño de interiores pero tuvieron una revelación al descubrir a una empresa californiana que transformaba partes de aviones retirados en piezas de mobiliario: “Me pareció que lo que hacían era un temerario y ruidoso así que decidimos darle un enfoque más elegante y minimalista” afirma de nuevo Harry Tucker.

Los hermanos Tucker se criaron en una granja por lo que estaban familiarizados con el trabajo manual pero no con el diseño industrial y menos con el mobiliario. No tardaron mucho en familiarizarse con estos conceptos. Su primera pieza fue la Exit Table, una mesa construida a partir de la puerta de emergencia de un Airbus A320. A día de hoy, los hermanos Tucker tienen un contrato de colaboración con una empresa que se dedica a desmantelar y esta les proporciona todas las piezas que necesiten. Ciertas partes pueden ser utilizadas, como las puertas de entrada, que pueden alcanzar precios de hasta 25000 € en el mercado. Los Tucker buscan piezas que no puedan reutilizarse y que son básicamente chatarra ya que esto hace que tengan precios más accesibles. Todas sus piezas están hechas a medida y pueden llevar meses de trabajo hasta ser finalizadas, sin ir más lejos, la silla Cowling 737 llevó seis meses de duro trabajo.
Por el momento, todas las piezas de Fallen Furniture tienen una temática que gira en torno a los aviones, pero no descartan que en un futuro puedan extender hacia productos que la gente no pueda identificar de manera inmediata con un avión, como por ejemplo lámparas  hechas a partir de las ventanas de las aeronaves.

 

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